Baile

+info y/o inscrición

Según los evolucionistas, el baile se estableció entre la especie humana jugando un papel fundamental en la evolución de las relaciones sociales, debido a su capacidad de vincular a los individuos emocionalmente, con independencia de las habilidades lingüísticas. 

Esto convierte el baile en un lenguaje universal existente en todas las culturas.

Hace muchos años que se sabe que la actividad física y la práctica de deporte proporcionan muchos beneficios físicos, ayudando por ejemplo a mejorar el funcionamiento de los aparatos respiratorios, circulatorios y óseos. Pero cuando bailamos, obtenemos los beneficios de la actividad física aeróbica, y también nos beneficiamos a nivel psicológico y emocional.

Bailar nos ayuda a conectar con uno mismo

Bailando se despiertan emociones y fantasías a través del movimiento, lo que facilita la expresión de sensaciones, emociones, sentimientos y estados de ánimo de forma natural y desinhibida. De esta manera podemos conectar con nosotros mismos y con las emociones que reprimimos, como la rabia y la ira, o la ansiedad y la angustia, que bailando pueden canalizarse de forma saludable, lo que ayuda al control emocional en el día a día.

Además, el baile es una forma de expresión creativa lo que ayuda a conectar con uno mismo, potenciando y fomentando la espontaneidad y la creatividad que llevamos dentro.

Nos ayuda a conectar con los demás

Bailar es una actividad social, lo que hace que proporcione muchas oportunidades de relacionarnos con otras personas. Asistir a clases de baile puede mejorar las relaciones interpersonales, ya que es un punto de encuentro para hacer amigos y mejorar el desarrollo de habilidades sociales.

Mejora el estado de ánimo

Bailar supone una distracción placentera y relajante que hace disfrutar a prácticamente todo el mundo, por eso lo más probable es que si observamos a una persona bailando seguramente encontremos una sonrisa en su cara. Al suponer una distracción, ayuda a la mente a descentrarse de los problemas y preocupaciones que la inundan durante el día, facilitando que dejemos de pensar en clave negativa, y reduciendo así los estados de tensión y estrés, obteniendo sensaciones de bienestar.

También ayuda a canalizar la adrenalina e inducir la alegría, aumentando la vitalidad, la motivación y la ilusión por la vida, lo que convierte a las personas en más positivas.

Mejora la autoestima y la seguridad en uno mismo

Bailar ayuda a establecer relaciones con otras personas, y está demostrado que mantener buenos lazos afectivos y la socializarse con personas contribuyen a aumentar la autoestima y las actitudes positivas hacia uno mismo y los demás. Asistir a clases de baile es un excelente método para vencer la timidez al ayudar a las personas a vencer su miedo “al ridículo” ya que por ejemplo una caída mientras bailas, es un fallo típico que todos los bailarines han tenido alguna vez y no es visto por ellos como un motivo por el que avergonzarse.

El baile aumenta la inteligencia y previene el envejecimiento cerebral

La mayoría de bailes estructurados, requiere memorizar los pasos y trabajar en pareja, para ello la persona ha de concentrarse y mantener su atención de forma sostenida, todo esto en conjunto, proporciona desafíos mentales que son clave para el mantenimiento de la agilidad mental y la salud cerebral.

Mientras se baila se han de tomar decisiones rápidas continuamente y en muchas ocasiones no sirve recurrir a un patrón de acción fijo preestablecido, como sucede cuando realizamos otras actividades físicas como correr, montar en bici o nadar. De esta manera, al estar bailando el cerebro ha de “reinventarse” continuamente y hacer uso de la plasticidad cerebral, lo que provoca que las neuronas estén muy activas.

la profe

Emma Flores

Todo comenzó Bailando.

 

Mi nombre es Emma, nací de una pareja que se enamoró bailando, así que suelo decir que me hicieron bailando. Mis primeros recuerdos empiezan con el sonido de las tamboras.

 

Empecé bailando música Afro cuyo ritmo es mi debilidad. Mi bautizo en un escenario fue a los 7 años bailando en solitario música del folklore negro de la costa peruana.

 

Más tarde tuve la oportunidad de aprender a bailar Merengue, Salsa y Bachata con profesores de Venezuela.

 

¿Cuándo nació mi pasión por los ritmos Latinos? En el instante que escuche el primer toque de tamboras. Mi pasión por el baile me llevó a desear mejorar mi técnica en Escuelas de Baile y Danza curiosamente en España, siempre enfocada en ritmos Latinos.

 

Por eso os invito a que aprendáis a amar y disfrutar de la alegría de los ritmos tanto que cada día os vayáis a casa con una sonrisa.

 

¡Si!, me encanta bailar y contagiar mi pasión a todos los que quiera acompañarme !!!VEN BAILA CONMIGO!!!

 

“Bailar es salpicar la vida de notas y huir con ella…”

Emma Flores